El final de la esposa de un alcoholico
Carlos A. Castro

 

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EL FINAL DE LA ESPOSA DE UN ALCOHOLICO 
(terminada el 30 de julio de 2001)-Carlos Alberto Castro Pereira 

Amanecía, y se lamentaba de estar viva. Pensaba y se preguntaba el porque de 
su desgracia. Quién iba a pensar que tantas promesas, sueños y proyectos 
quedaran silenciados sin haber salido del intento. Se volteaba y ahí estaba 
él durmiendo su borrachera, aquel hombre que la había ilusionado, que la 
había puesto a soñar con un futuro de compartimiento, de felicidad, todo 
rodeado de un ambiente optimo de armonía familiar. Pensó hace mucho tiempo 
envejecer a la par de ese hombre, ahora pensaba en como deshacerse de él. 
 Se preguntaba, en donde había estado, con cual mujerzuela había malgastado 
el dinero de sus hijitos, que ridículos había hecho y conque humor iba a 
despertar. 
 Era mejor ponerse en pie, porque si despertaba de seguro "el semental" iba 
a querer sexo, y tendría que aguantar su olor a licor rancio y añejo, 
mientras que en el momento del coito sentiría como si se estuvieran orinando 
dentro de ella. 
¿como sería hacer el amor?-se preguntaba- 
Recordaba las películas, las novelas, los libros, y estaba segura de que 
todo era mentira. No había tal felicidad. 
 Estaba tan decepcionada que ya ni se arreglaba, generalmente le daba bien 
avanzada la mañana sin haberse bañado, es decir no tenía ganas de vivir. 
¿Qué haría nuestra amiga?,¿se quedaría sin reaccionar?,¿porqué nos cuesta 
tanto tomar una decisión?, que admirable es la capacidad de sufrimiento del 
ser humano. 
 Comprando poquitos, en los abastecedores ya no querían fiarle más. No se 
daba cuenta que aprovechando su situación la piropeaban para cobrarle los 
favores con proposiciones sexuales de baja categoría, mas ahora ya nadie le 
decía nada bonito, ya incomodaba y hasta la evitaban. Su cabello desaliñado, 
sus ojeras negras reflejaban angustiantes momentos de incertidumbre, 
inseguridad, insomnio y fatiga. 
 El por su parte, el "gran macho"hacía gala de su amplio repertorio de 
mentiras en las cantinas, después de todo la casa no le preocupaba mucho 
porque solo la utilizaba para dormir. Tratando de impresionar a sus 
ignorantes e inoperantes compañeros de barra, les decía lo bien que se vivía 
en su casa; sus hijos usaban las mejores marcas, llevaban más dinero a la 
escuela que sus compañeros, su esposa lo tenía todo, y hasta veía a sus 
envejecidos padres. ¡que hombre! Murmuraban las damas gastadas en la baja 
categoría de la vida disoluta. Para él mientras hubiera licor, no había de 
que preocuparse. 
¡QUE VIDA MAS MISERABLE! 
Las cuentas se iban acumulando mientras la casa se estaba derrumbando. 
Ella angustiada un día decidió visitar unas no muy amigas, pero necesitaba 
salirse de la rutina, lo vio como algo urgente. Al calor de la conversación 
nuestras chicas empezaron a tomar unos tragos. Ella que no estaba 
acostumbrada a consumir mucho licor, buscando el escape deliberadamente tomó 
mas de la cuenta, con la consecuente borrachera. Luego en un normal 
comportamiento lloró y saco todo lo que la estaba acribillando a poquitos. 
 Ahora sí, -decía nuestro querido Isaac Felipe Azofeifa, que nunca se pone 
mas oscuro que cuando va a amanecer- llegó la luz esperada. Las otras chicas 
al ver tan deprimente cuadro la aconsejaron, a salir adelante ella sola y no 
depender mas del irresponsable. 
 Se decidió, recordó que tenía sus estudios, se arreglo y se fue a buscar 
trabajo, le costó pero por fin logró acomodarse en una modesta empresa. 
Mientras tanto se preocupó en buscar ayuda profesional, para que a base de 
técnicas motivacionales, recuperara su deteriorada autoestima. Y vaya que la 
recuperó, busco ayuda en los programas donde enseñan a convivir con 
alcohólicos, y luego de unos meses las aguas se nivelaron. 
 Se empezó a querer mas y decidió ponerse en forma, por lo que empezó a 
ejercitarse. 
Después se dijo a sí misma que era tiempo de que su casa luciera mejor, sus 
dos hijitos ya tenían otro semblante, comían mejor, y rendían muy bien en la 
escuela. En fin logró hacer todo lo que se propuso. 
 Pasó el tiempo, ahora sentía lastima por su ignorante y enfermo cónyuge. No 
obstante lo puso en regla, lo dejó seguir viviendo en casa siempre y cuando 
no hiciera problemas, y no quisiera acostarse con ella. Lo que hiciera con 
su vida no les importaba, al tiempo que fue relegado a la habitación mas 
recóndita de la casa. Debido a su nuevo modo de vivir, empezó a compartir 
con nuevas amistades, y comprendió que mucha gente era feliz, su caso no era 
el reflejo de todo lo que le ocurría a toda la gente. 
 En una fiesta no dejaba de mirar a un hombre cuyo rostro le era familiar, 
mas no podía identificarlo. El a su vez le pasaba lo mismo pero no se quedo 
con la incógnita y la abordó. 
-Perdone, pero nos conocemos- 
-no creo, pero debo reconocer que me es familiar su cara-dijo ella 
-me sucede lo mismo, pero investiguemos, a lo mejor nos conocemos- 
-¿Cuál es tu nombre?- 
-Rosa- 
-por supuesto ahora si sé quién eres. Yo soy German- 
-no te puedo creer, estas completamente diferente- 
-pues lo mismo digo de ti- 
-si, empecé a quererme un poco y aquí están los resultados- 
-pues te ves hermosa- 
- y tú, que hiciste puesto que antes- y se detuvo 
- sí, antes estaba hecho un desastre,.pero todo cambió- 
- no te imaginas lo contenta que me siento de oír eso. Que 
pasó?- 
- bueno mis vicios casi me matan y mi esposa me engaño con mi 
mejor amigo, creo que ahí toque fondo, comprendí que había hecho mucho daño, 
y decidí empezar una nueva vida y dejar vivir a los demás- 
La conversación siguió durante toda la velada y ambos se confiaron muchas 
cosas. 
Después de aquel día ella empezó a abrigar la idea de hacerle lo mismo a su 
esposo, se justificaba pensando que lo tenía bien merecido. Además ella 
tenía derecho a ser feliz y disfrutar de la vida. 
 Nuestra chica decidió ahora hacer unos ajustes mas en su radical cambio, 
por lo que recurrió a ropa mas atrevida y un corte de cabello mas 
provocador. Se hizo el hechizo, por fin las miradas masculinas la miraban 
con deseo mientras las femeninas con envidia. 
 Ya tenía varios admiradores, pero ninguno le llamaba la atención. Le 
ofrecían dinero y lujos, querían impresionarla y controlarla, sin embargo 
solo hubo uno que logro por fin llamar su atención. Sentía que era medio 
vulgar y despreocupado, pero tenía una mirada tan depravadamente sexy que 
algo por dentro le auguraba dotes de gran amante. 
 El hombre casi no la miraba, por lo que optó por llevar la iniciativa. 
 Ideo la forma de pasar constantemente al frente de él, su paso lento, 
ensayado y sugestivo le gritaba en la cara cuanto deseaba que la poseyera; 
no obstante él, a pesar de que la veía, ni siquiera se imaginaba que todo 
aquel el ritual era para su atención exclusiva. 
 Pasaron los días y todo seguía igual y ella esperaba pacientemente. Una 
mañana sonó el teléfono, ella contesto; era su molesto jefe que quería 
aclarar una anomalía. Preocupada decidió no girar instrucciones para las 
correspondientes averiguaciones y hacer ella misma la diligencia. Se dirigió 
a donde estaban las bodegas, en ese momento era la hora del almuerzo; pensó 
que al no haber nadie, iba a ver las cosas tal y como eran. Mientras 
revisaba algunos archivos oyó que algo había caído, pensó que la estaban 
observando, entonces silenciosamente caminó donde creía que estaba alguien, 
escuchaba mas ruidos, y después gemidos y respiraciones profundas. Se agacho 
y en medio de unos muebles observó a su deseado hombre haciéndole el sexo 
oral a una de sus subalternas. Que descaro -pensó- mientras seguía 
observando. ¿cómo puede ser posible que no se esperen a salir del trabajo? 
-se preguntaba-. El con sus manos firmes y varoniles le bajaba las bragas, 
mientras la saboreaba con su taladrante lengua. La tocaba y tocaba a la vez 
que la chica aprobando con una sonrisa todo lo que le hacía, le sacaba su 
miembro que se movía como un resorte. La chica se corrió ante la adornada 
penetrada que recibió, y en un noble gesto de agradecimiento se abalanzo 
contra su casi eyaculado pene. Lo beso, lo acarició, lo chupaba y succionaba 
con gran pasión y esmero, él sin soportar mas dejo salir la lechita de la 
vida, cual fuente mojando su cara su ropa y el piso. Nuestra amiga no 
resistió y al momento de ver tanto esperma y tanta pasión, se frotó sin 
misericordia el clítoris regándose al instante. Se sacudió y se levantó 
dispuesta a reprender a los dos, al momento que escuchaba bajar a la gente 
que regresaba de almorzar. Ellos limpiaban y se acomodaban la ropa, cuando 
de repente se les apareció. Ya les iba descargar su sermón cuando entraron 
casi a un mismo tiempo todos los empleados del área, entre ellos el 
encargado quién al ver a los tres preguntó que pasaba, los tres estaban 
mudos. Rosa parecía ser la mas asustada, cosa que él notó, sin embargo tomó 
confianza en sí mismo, se hizo hacia delante y dijo: -La supervisora está 
haciendo un trabajito y nos pidió colaboración, espero que no le haya 
molestado- 
-en absoluto dijo el encargado- 
Pasó el apuro, Rosa les dijo que quería hablar en su oficina con los dos. 
Salieron los tres, y subiendo las escaleras, él que iba de último se agachó 
para ver mejor las torneadas piernas de su jefa, y ante tan hermoso trasero 
se pudo percatar de que su ropa interior estaba desacomodada. Uhmm -murmuro 
en sus adentros- conque esas tenemos -pensó-. 
 Ya en la oficina la chica lloraba e imploraba por perdón y silencio, 
mientras que él despreocupado no dejaba de verla fijamente, Rosa sonrojada, 
se daba cuenta de cómo la devoraban con la vista. Paró la conversación y les 
dijo que se iba a quedar así, la chica no cesaba de agradecer y ofrecerse a 
cualquiera de sus exigencias, mientras él con toda la naturalidad del mundo 
le tocaba las nalgas; claro, rosa no podía ver nada. Saliendo del despacho 
él se volvió y suavemente le dijo -esto no se va a quedar así preciosa-. 
Ante su silencio pudo darse cuenta de que tenía toda la situación bajo 
control, mientras que Rosa no lo podía ver a los ojos. 
 Pasaron los días y Rosa pensó que ante la misma indiferencia de siempre, 
todo había quedado archivado en la carpeta del olvido. Llegó el fin de 
semana y con ello una celebración de cumpleaños, se recogió el dinero, se 
compraron los regalos y el licor y bocadillos para la ocasión. 
 Rosa que odiaba el licor, se sentía un poco incomoda ante el agasajo. Se 
quedo unos instantes por el compromiso y luego fue a concluir asuntos 
pendientes en su despacho. 
Al entrar se quedo paralizada, cuando en la oscuridad de su oficina vio un 
hombre con dos copas y un pichel. A pesar de que se le había iluminado la 
existencia en su alma, prendió la luz y le pregunto a su deseado hombre con 
tono tembloroso: 
-que haces aquí?- 
-la estaba esperando- 
-¿para qué?- 
-porque quiero tomarme algo con usted y platicar- le dijo seguro de dominar 
la situación 
-yo no tomo licor- le dijo con tono repulsivo 
-no es licor, es té frío y yo mismo lo preparé para ti- 
-disculpe pero no tengo nada que hablar con usted- dijo ella 
-no se preocupe, no le haré daño- 
-no le tengo miedo- replicó - hágame el favor y sale- 
El confundido y resignado caminaba hacia fuera, y ella estaba sorprendida de 
su actitud, y sin dejar esperar su intriga le preguntó: 
-¿usted toma?- 
-no- dijo él -tomaba, pero ya no- 
-¿y porque?- pregunto otra vez. 
-el alcohol me estaba haciendo daño, además en mi familia eso sobra y no 
quiero terminar como mi padre y mis hermanos que son unos fracasados- 
Ella se sorprendió al descubrir un atributo mas de su admirado hombre, cedió 
y con una sonrisa le dijo: 
-esta bien, podemos tomar el té- 
El sin pensarlo dos veces le sirvió en una copa, mientras la desnudaba con 
la mirada. Mientras hablaban sobre el mismo tópico, ella no podía disimular 
su excitación ante el tono de su voz y el recorrido de su mirada por su ya 
dispuesto y ardiente cuerpo. Ella como casi todas, hizo uso de la vieja 
excusa de la incomprensión. Mientras tanto él callado con la vista le pasaba 
la lengua por su cuerpo que era como un sueño. Ella lo sentía y luego lloró 
para ponerle un ingrediente mas a su teatro, por lo que él la abrazo para 
consolarla. En ese momento por fin ella lo vio fijamente a los ojos, lo tomo 
del cuello y con fuerza lo arrastro a su lado. Lo besaba con pasión, él 
ahora era el asustado sin embrago no podía desaprovechar la oportunidad, por 
lo que le correspondió haciendo gala de todos sus talentos y echando mano a 
sus veteranos oficios de cama. 
 La tomo de las manos, la miro fijamente, empezó a besarla suavemente 
mientras le acariciaba la cara con ternura, le mostraba en su lengua que al 
besarla le estaba prometiendo que iba a sentir lo que nunca antes había 
experimentado, la tomaba con ternura y luego la abrazaba con fuerza 
haciéndola estremecer. Entregada parecía que iba a desmayar quedándose sin 
aliento; bajo suavemente su mano y sintió su erecto pene, él se dio cuenta 
de que ya tenía permiso para tocarla donde quisiera, pero ella le toma su 
mano y la colocó en sus endurecidos pechos. El se pellizcaba para ver si era 
cierto que estaba pasando todo aquello, a la vez que la mordía suavemente en 
los pezones y le pasaba la lengua delicadamente por el entorno de sus 
glándulas mamarias. Después de vacacionar un rato por su delicado ombligo, 
le abrió las piernas y le estiró las bragas rompiéndolas para luego 
entregarse completamente a la delicia de lamerle su mojada vagina, le mordía 
suavemente el clítoris, le introducía la lengua en la vagina hasta donde le 
llegara, y la levantaba de la parte trasera de las rodillas para verle su 
rico trasero, sin aguantar mas empezó a chuparselo con dedicación y 
arrolladora pasión. Ella no podía gritar por miedo a ser escuchada por sus 
compañeros, pero eso lo excitaba mas a él, sobre todo cuando sentía su 
tembloroso aliento y sus abiertos ojos miraban su erecto pene que ya iba en 
camino para su boca mientras por segunda vez se regaba. El que ya le había 
dado vuelta con la lengua y los labios a su salado cuerpo, viendo su boquita 
que era como una fresa con miel la tomó suavemente del cuello le acaricio el 
cabello, la beso y le colocó el pene en la boca. Ella que nunca había hecho 
eso no quiso decepcionar a su hombre y por fin llevo al laboratorio todo lo 
que había leído sobre sexo. Tomó la iniciativa, le mordía el pecho jugaba 
con su velludo vientre, le pasaba la lengua por los testículos, y en un 
gesto de agradecimiento le empezó a chupar el ano; él que se regaba solo la 
dejo hacer lo que quisiera y ella era una fiera recién salida del 
cautiverio, estaba rabiosa amándolo y él estaba histérico. 
 Le pedía que la penetrara analmente lo que gustosamente hizo, le pedía que 
la cogiera con pasión, es decir, le pedía todo lo que nunca le habían hecho. 
Nuestro amigo sabía que todo debía ir acompañado con la ternura, factor que 
nunca hizo a un lado y fue su caballo de batalla. 
 Por fin se puso encima de ella y mientras le decía las cosas mas bellas 
suavemente le dijo con tono agotado: 
-mi tesoro, ya voy a terminar- 
-¿si mi amor?-mientras contestaba, él la introducía con fuerza por lo que su 
voz sonaba como una súplica 
-si mi amor por tercera vez me voy a correr- 
-deme la lechita mi amor para llevarme tu sabor- 
-eres preciosa- 
-y tu eres un sádico- 
-eres un sueño- 
-y tu una realidad- 
-eres un laberinto- 
-y tu la respuesta de tantos años de esperar ser amada por un verdadero 
hombre- 
Mientras decían todo eso el ya había sacado su pene y lo frotaba frente a su 
despeinada y sudorosa cara. 
Una vez mas le dijo, -dámela que yo la quiero- 
Y él sin aguantar mas dejaba fluir por su fino rostro el torrente de semen a 
la vez que estaba viendo como se esparcía por su cuello y pechos toda su 
lechita, se encendió de nuevo y cogiéndosela con fuerza volvió a eyacular 
haciéndola venirse por última vez. 
Agradecida no dejaba de mirarlo, y él agotado encima de ella la besaba con 
dulzura y entrega. ¡Memorable, para la posteridad! 
 Rosa  vio su venganza consumada, se vengó con estilo. Tenía un aire 
victorioso. 
 Mientras se decían algunas cosas sintieron que alguien mas estaba 
experimentando un orgasmo, volvieron a ver y al final de la oficina en medio 
de los muebles y agachada la chica que había sido sorprendida los había 
estado observando, a la vez que alborotada no pudo aguantar sus deseos y al 
igual que Rosa se tuvo que masturbar. 
Se descubrieron, por unos instantes se observaban y ahora Rosa que dominaba 
toda la situación, volvió a decir: «aquí no ha pasado nada», -somos 
prisioneros de nuestros secretos y estamos extorsionados por ellos-. 
Se rieron, salieron a cenar y después cada quién volvió a su casa. 
 Cuando Rosa entró a la suya fue a saludar a los suyos, y al final del 
salón, la esperaba su esposo. Sentándose frente a él le pregunto que quería, 
y él comenzó por disculparse de todo su pasado, le dijo que iba a dejar el 
vicio y quería una nueva oportunidad. 
 Ella que no sentía mas que lastima por él, lo vio con ternura y le dijo: 
-todos te perdonamos, pero debes rehacer tu vida fuera de este nuevo hogar. 
Ya no hay espacio ni en esta casa, ni en mi corazón para ti, además acabo de 
hacer el amor de la manera mas deliciosa que un hombre puede hacer. No me 
haces falta y no te necesito, y ahora que quieres dejar tu vicio, ya me 
puedo quedar tranquila al pensar que mis hijos no van a oír que su padre 
murió borracho en el caño de una calle. Que Dios te acompañe y vete por 
favor- 
MISIÓN CONCLUIDA. 

 


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